El pensamiento tiene pies
Ortega, Zubiri y la inteligencia que se descubre caminando: movimiento, espacio y cambio en la terapia y el coaching
Una escena que conoce cualquiera que haya trabajado con personas. Dos sillas, una frase que no sale, un silencio que se espesa. Alguien propone caminar. A los diez minutos, sin que nadie haya hecho una interpretación brillante, la frase sale. Nadie sabe bien por qué. Solo se sabe que no habría salido sentado.
Índice
I. Ortega: vivir es moverse hacia la propia vida
II. Zubiri: la inteligencia nace en un cuerpo que responde
III. Del espacio a la consulta: terapia y coaching
Conclusión. La circunstancia se cambia con los pies
Una nota de rigor: Ortega y Zubiri no escribieron sobre ejercicio terapéutico. La extensión es una tesis que se construye sobre ellos, no un contenido de sus textos.
I. Vivir es moverse hacia la propia vida
Para Ortega la vida no se contempla, se hace. "La vida es quehacer" no es una metáfora de oficina: es una descripción literal del modo de ser humano. No se nos entrega un mundo terminado, se nos entrega un problema y un cuerpo con el que enfrentarlo.
En Ensimismamiento y alteración (1939) describe un vaivén. Nos retiramos hacia dentro para pensar, y volvemos hacia fuera para actuar. El pensamiento es un repliegue al servicio del salto. En Meditación de la técnica (1939) lleva la idea más lejos: el animal se adapta a su entorno, pero el humano hace que el entorno se adapte a él. Y entre medio, en 1924, escribió una página extraña y hermosa, El origen deportivo del Estado, donde sostiene que la cultura no nace de la utilidad sino del esfuerzo gratuito, del juego, del deporte entendido como energía que se gasta por el gusto de gastarla.
Léelo junto: quehacer, repliegue y salto, técnica y esfuerzo sin fin práctico. Ortega nunca dijo "haz ejercicio". Dijo algo más radical: que ser humano es, desde el principio, un modo de moverse en una circunstancia.
II. La inteligencia nace en un cuerpo que responde
Zubiri aporta el eslabón biológico. Para él, el humano es un organismo cuya inteligencia es sentiente: sentir e inteligir forman un solo acto (Inteligencia sentiente, 1980-83). Un organismo recibe un estímulo y responde, y lo humano consiste en responder a algo que se aprehende como realidad, de suyo. Esa realidad no se contempla desde un balcón: se la aprehende con un cuerpo que tiene que hacer algo con ella.
De aquí sale la extensión. Un cuerpo que responde es un cuerpo que se orienta: cerca y lejos, hacia y desde, aquí y allá. La primera inteligencia, antes del concepto, es espacial. Y la evidencia empírica lo roza por todos lados. Tversky (2019) sostiene que el pensamiento espacial es la base del abstracto. Lakoff y Johnson (1980) muestran que decimos "estoy atascado", "salí adelante", "tocó fondo" porque pensamos así. Kirsh y Maglio (1994) describen las acciones epistémicas, esas en que movemos cosas para pensar mejor. Maguire y colaboradores (2000) hallaron en taxistas londinenses un hipocampo posterior mayor, ligado a los años de oficio: orientarse en un espacio real moldea el cerebro. Y Merleau-Ponty ya había dicho que la conciencia no es un "yo pienso" sino un "yo puedo".
Una cautela honesta: "inteligencia espacial" (Gardner, 1983) es un constructo popular y discutido. Aquí la uso como capacidad, no como rasgo medible con un test.
III. Del espacio a la consulta
La clínica ya lo sabía sin saberlo. En el estudio de Jacobson y colaboradores (1996), la sola activación conductual rindió tanto como la terapia cognitiva completa: moverse antes de creer. Las revisiones sobre ejercicio y depresión (Schuch et al., 2016; Noetel et al., 2024) muestran beneficios reales pero moderados y muy variables según el tipo, la intensidad y el acompañamiento. Erickson y colaboradores (2011) vieron que el ejercicio aeróbico aumentó el hipocampo de adultos mayores en torno a un 2 % y mejoró su memoria espacial. En coaching, Oppezzo y Schwartz (2014) mostraron que caminar eleva el pensamiento divergente, y cualquier coach lo comprueba cada semana: el problema que no se movía en la silla empieza a moverse en la calle.
Ahora, con las lentes de la tesis. Una creencia, en el sentido de Ortega, es el piso en que se está, y no se discute: se habita. Por eso argumentar contra ella rinde poco. Pero un piso se puede cambiar de lugar. Caminar, cambiar de ruta, ocupar otro espacio, sudar, equivocarse de paso: todo eso modifica el modo de habérselas con la realidad, esa habitud zubiriana, sin pedirle permiso previo a la idea.
Conclusión: la circunstancia se cambia con los pies
Aquí está lo nuevo. Ortega dice "yo soy yo y mi circunstancia", pero lo lee casi siempre como un dato: algo con lo que hay que contar. Si el movimiento es la forma primaria de la inteligencia, la circunstancia deja de ser un dato y se vuelve un instrumento. La menor intervención posible sobre ella no es una interpretación ni una instrucción: es un cambio de posición. Es el único experimento de primera persona sobre la habitud que no exige haber cambiado antes de idea. Eso desordena el orden de las terapias: el ejercicio deja de ser complemento, o "hábitos saludables", y pasa a ser el modo más directo de transformar el modo de estar en el mundo, y la palabra viene después a darle nombre.
Queda abierta una línea que parece lateral. Ortega pensaba el deporte como esfuerzo sin utilidad. Hoy lo recetamos, lo cronometramos y lo medimos como tratamiento. Quizá parte de lo que sana en el movimiento sea justamente su gratuidad, y habría que averiguar qué le hace a un juego que lo conviertan en dosis.
Bibliografía
- Erickson, K. I., et al. (2011). Exercise training increases size of hippocampus and improves memory. PNAS, 108(7), 3017-3022.
- Gardner, H. (1983). Frames of Mind. Basic Books.
- Jacobson, N. S., et al. (1996). A component analysis of cognitive-behavioral treatment for depression. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 64(2), 295-304.
- Kirsh, D., & Maglio, P. (1994). On distinguishing epistemic from pragmatic action. Cognitive Science, 18(4), 513-549.
- Lakoff, G., & Johnson, M. (1980). Metaphors We Live By. University of Chicago Press.
- Maguire, E. A., et al. (2000). Navigation-related structural change in the hippocampi of taxi drivers. PNAS, 97(8), 4398-4403.
- Merleau-Ponty, M. (1945). Phénoménologie de la perception. Gallimard.
- Noetel, M., et al. (2024). Effect of exercise for depression: systematic review and network meta-analysis. BMJ, 384, e075847.
- Oppezzo, M., & Schwartz, D. (2014). Give your ideas some legs. Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition, 40(4), 1142-1152.
- Ortega y Gasset, J. (1924). El origen deportivo del Estado. En El Espectador, VII.
- Ortega y Gasset, J. (1939). Ensimismamiento y alteración y Meditación de la técnica. En Obras completas. Revista de Occidente.
- Schuch, F. B., et al. (2016). Exercise as a treatment for depression: a meta-analysis adjusting for publication bias. Journal of Psychiatric Research, 77, 42-51.
- Tversky, B. (2019). Mind in Motion. Basic Books.
- Zubiri, X. (1980-83). Inteligencia sentiente (3 vols.). Alianza.
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