martes, marzo 03, 2026

El interruptor

Desde hacía días, el protagonista notaba cosas extrañas: pequeñas coincidencias que lo perturbaban. Cada encuentro, cada gesto, cada objeto colocado de forma casi perfecta parecía señalar algo que él no podía comprender del todo. Una sensación de inevitabilidad lo acompañaba a cada paso, como si el mundo estuviera conspirando silenciosamente.

El hilo de coincidencias se fue tensando hasta que una última situación reconstruyó frente a él una injusticia pasada: un daño que nadie había reparado, un agravio que clamaba por justicia. Y, al mismo tiempo, se abrió ante él una única oportunidad de acción. La venganza parecía al alcance de la mano.

El instante decisivo llegó. Una fracción de segundo para elegir, para decidir si apretaba el interruptor que desencadenaría todo. Respiró, sintió el peso de ese segundo y lo hizo.

Todo comenzó a suceder, y por un momento creyó que el mundo mismo se había alineado para él. Cada consecuencia parecía predestinada, cada efecto inevitable. La venganza se sentía completa incluso antes de entenderla.

Y entonces, ocurrió la última coincidencia. El interruptor no hizo lo que esperaba: una alarma trivial sonó, un líquido derramado arruinó el efecto, y una serie de pequeñas casualidades convirtió su gran acto de justicia en un ridículo accidente sin consecuencia.

El protagonista se quedó mirando, perplejo, mientras el mundo a su alrededor seguía como si nada hubiera pasado. La sensación de destino se desvaneció en un humor negro que no podía negar: todo lo que había parecido inevitable no era más que una broma del azar.

Al final, comprendió que la venganza no estaba escrita, que el universo solo se había divertido jugando con sus expectativas, y que la verdadera decisión no había cambiado nada. Solo había apretado un interruptor en medio de coincidencias que nadie más habría notado.


Clica Aquí. www.atencion.org