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lunes, junio 15, 2015

TDAH son más propensos que sus compañeros a convertirse en víctimas de acoso

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Proteger del bullying a tu hijo con TDAH

Publicado el 24 mayo 2015 de Dra Elena Díaz de Guereñu
Escrito por Gina Pera
Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu

¿Son realmente eficaces los programas contra el bullying a la hora de proteger a los niños con TDAH, sobre todo fuera de la escuela? Durante mucho tiempo he tenido mis dudas. Por eso me fascinó leer las opiniones, un tanto heterodoxas, de un veterano psicólogo educativo: Israel “Izzy” Kalman, diseñador del programa “De Abusones a Colegas”. Israel ha accedido amablemente a escribir sobre ello (ver más abajo) para los lectores de ADHD Roller Coaster. Él habla específicamente sobre niños, pero la misma estrategia podría adoptarse por adultos con TDAH que se sienten intimidados en su vida personal o en su trabajo.

Antes, una pequeña introducción. Hace algunos años formé parte de un grupo de cuatro expertos en TDAH que ayudó a recaudar fondos en un acto benéfico; la gente hacía generosos donativos para comer y charlar con nosotros (Thomas E. Brown, Patricia Quinn, Robert Brooks y yo – afortunada de estar en compañía de mis héroes y mentores).

Una madre me preguntó qué podía hacer para proteger a su hijo del acoso escolar. En primer lugar, le advertí de que yo no era ninguna experta en TDAH infantil, ni mucho menos en tácticas contra el acoso escolar. Entonces me atreví a decir: “Sabes, yo creo que incluso las escuelas con mejores programas de prevención del acoso sólo llegan hasta un cierto punto. Habrá muchas veces en que el niño esté fuera de la vista del profesor, o conectado a Internet en su casa. Para mí, la mejor protección que puede ofrecer a su hijo o hija es enseñarle a manejar a los matones, hacerse a prueba de bullying“.

Un terapeuta educativo, al otro lado de la mesa, me lanzó una mirada asesina. Al parecer, había dicho algo inadecuado.

No nos equivoquemos: las escuelas deben tener programas anti-acoso, por supuesto. Durante mis 13 años en escuelas parroquiales, disfruté de un ambiente que insistía en la compasión y la caridad; no recuerdo haber visto un solo caso de acoso escolar. Pero no todos los niños están en ese tipo de ambiente, y hay situaciones fuera de la escuela en las que también puede darse el acoso. Creo que los padres pueden utilizar diferentes estrategias.


Una frase me vino a la mente: “Es más fácil ponerse zapatillas que enmoquetar todo el mundo”, de uno de los personajes de “Al Franken Saturday Night Life”, el gurú de la autoayuda Stuart Smalley (“Soy lo bastante bueno, soy lo bastante inteligente y ¡qué coño, le gusto a la gente! “). Seguramente, también hay maneras de que los padres sean más pro-activos al preparar a sus hijos para manejar a los acosadores y para distinguir entre el acoso verdaderamente dañino y las bromas e incordios corrientes.

Al volver a casa, empecé a buscar en internet criterios así; fue entonces cuando encontré a Izzy Kalman. Os recomiendo los videos de su página web; son a la vez divertidos y profundos.

Acoso escolar y niños con TDAH

Por Israel (Izzy) Kalman, MS, NCSP

Es un honor para mí que Gina Pera, experta en TDAH reconocida en todo el país, me pida que escriba un artículo sobre acoso escolar para este blog. Espero hacer justicia al tema y ser de ayudaros para algunos de vosotros.

La gravedad del problema del acoso

Una de las peores cosas que le puede pasar a un niño es ser víctima de un acoso implacable. Se meten con él o ella a diario, y nada de lo que ellos o la escuela hacen para detenerlo parece funcionar.

Los investigadores han descubierto, como era de prever, que la exposición prolongada al acoso puede afectar de por vida. Puede hacer daño no sólo emocional sino también físico. Además, como es de sobra conocido, las víctimas de acoso escolar pueden llegar a ser terriblemente violentas hacia ellas mismas y hacia otras personas.

Los investigadores también han confirmado algo que todos pensamos: que los niños con TDAH son más propensos que sus compañeros a convertirse en víctimas de acoso. Para colmo, muchos de ellos son tachados abusones por su colegio, pues tienden a reaccionar de manera impulsiva y agresiva cuando son molestados.

¿Por qué los niños y niñas se convierten en víctimas de acoso escolar?

Para entender por qué los niños con TDAH tienen más probabilidades de sufrir acoso (y por sufrir acoso me refiero concretamente a que las mismas personas se metan reiteradamente con uno), es necesario entender la dinámica de la intimidación. La siguiente explicación puede parecer demasiado simplista. Sin embargo, en la gran mayoría de las situaciones de acoso escolar, resulta exacta. No tiene nada que ver la complejidad de un problema con la cantidad de sufrimiento que produce.

Todas las criaturas sociales, incluidos los seres humanos, están programadas para disfrutar con el poder y el dominio. Por eso uno se siente bien cuando tiene el poder y mal cuando no lo tiene. Este deseo de poder varía en intensidad de persona a persona, pero es tan universal como los deseos biológicos de alimentación, sexo y sueño.

Cuando hacemos algo que nos da poder, sentimos placer. El placer refuerza ese acto, por lo que es probable que lo repitamos. Por eso, por ejemplo, cuando nos enfadamos por las rabietas, los niños tienden a tenerlas a menudo. Son una buena forma de dominarnos.

Pongamos que tú y yo somos dos niños. Tú me insultas y yo me enfado. A mí no me gusta estar enfadado; prefiero estar contento. Así que cuando haces que yo deje de estar contento y me enfade, me has vencido. Sientes un chorro de poder. Además, cuando me enfado parezco tonto, así que ya no me respetas.

Ahora has descubierto que puedes obtener placer insultándome. Y como no me respetas cuando parezco tonto, no tienes reparo en hacerlo una y otra vez. En otras palabras, sientes que merezco que me insulten.

Puede que, de hecho, estés haciéndomelo sin tener ni idea de por qué. La mayoría de los refuerzos en la vida están fuera de nuestra percepción consciente. Volviendo al ejemplo de las rabietas, los padres no suelen sospechar siquiera que están fomentando las rabietas ¡al poner tanto empeño en pararlas!

Del mismo modo, si tú me insultas constantemente, probablemente no piensas, “Oh, cuando insulto a Izzy [a mí] y él se enfada, le estoy derrotando, así que voy a hacerlo una y otra vez.” Pero el simple hecho de que yo me enfade contigo por insultarme hace más probable que continúes haciéndolo. No es que seas necesariamente una mala persona. Es simplemente la naturaleza humana en acción.

En esencia, estoy atrapado por una ficción. Creo que me enfado porque tú me insultas constantemente. ¡No me doy cuenta de que, si tú me insultas constantemente, es porque yo me enfado!

Por cierto, esto no quiere decir que yo sea tonto por caer en tu trampa. Esto les pasa también a los adultos más inteligentes. Muchos tenemos un cónyuge, jefe, padre o hijo que nos irrita a menudo, sin que nos demos cuenta de cómo nosotros mismos estamos reforzando su mala conducta.

Ahora bien, si yo soy un niño con TDAH, soy más reactivo que la mayoría de los niños. No me paro a evaluar la situación y pensar en la mejor manera de manejarla. Así descubres que soy el objetivo ideal. Si te metes conmigo, seguro que me voy a enfadar. En consecuencia, es más probable que te metas conmigo que con otros niños. Si, además, tengo problemas con el profesor por mis reacciones llamativas e impulsivas, tienes un tanto a tu favor, lo que aumenta enormemente tu deseo de meterte conmigo.

Entonces, ¿cómo podemos ayudar a esos niños?

Sería fantástico poder contar con el colegio para detener el acoso. Sin embargo, no es posible.

Aunque los padres de niños acosados acusan sistemáticamente a los colegios de no hacer nada para hacer que cese el acoso, es un ataque injusto. La investigación ha demostrado inequívocamente que las políticas contra el acoso que los colegios deben cumplir no funcionan. De hecho, es probable que empeoren el problema. Piensa en esto: si tú me insultas y yo se lo digo al profesor, y entonces te mandan al despacho del director por acosarme, ¿voy a caerte mejor? ¿Vas a querer ser más amable conmigo?

En última instancia, la solución más fiable es enseñar a los niños a manejar el acoso por sí mismos. He enseñado esto durante casi cuatro décadas, utilizando juegos de rol muy estructurados. La mayoría de los niños lo entienden muy rápidamente y aprenden a no caer más en la trampa de enfadarse. También les enseño un marco más amplio de normas para tratar a los niños como amigos, en lugar de enemigos, y les enseño a aplicar las reglas mediante juegos de rol, para manejar todas las situaciones de acoso a que se enfrenten.

Debo admitir que, en general, me cuesta más conseguirlo con niños que sufren de TDAH, ya que son más impulsivos. Cuando se meten con ellos, es más difícil que se paren a pensar en lo que les he enseñado a hacer. Entonces, ¿cómo puedo ayudarles? Simplemente con más repetición de los juegos de rol, y quizá trabajando con ellos unos minutos todos los días, hasta que la respuesta adecuada surja de manera natural.

Gina me preguntó si empleo alguna técnica particularmente potente para niños con poco control de la impulsividad. La respuesta es “No. Si la tuviera, la emplearía con todos los niños”. Mis técnicas, de hecho, son muy potentes, por eso consiguen tan buenos resultados. Lo único que necesitan los niños con TDAH es más repetición.

También puede ser útil tratar los síntomas de TDAH, para aumentar su capacidad de autocontrol.

¿Qué pueden hacer los padres?

Entonces, si tu hijo sufre acoso, ¿cómo podéis proporcionarle la ayuda que necesita? Tal vez la mejor manera de hacerlo sea realizar una versión simplificada de mis técnicas, de la siguiente manera:

Dile a tu hijo, “Llámame idiota y no me dejes pararte”. Cuando te insulte, haz como si estuvieras enfadado de veras y adviértele de que debe dejar de hacerlo.

Probablemente descubras que te sigue insultando mientras se ríe a carcajadas. Después de un rato, ríndete. Entonces, pídele que lo vuelva a hacer. Esta vez, permanece completamente en calma mientras permites que te insulte todo lo que quiera. Probablemente se aburrirá y parará al poco tiempo.

Entonces explícale que cuando estabas tratando de detenerle, en realidad hacías que se divirtiera, por eso continuó insultándote. Cuando no trataste de detenerle, se aburrió y dejó de hacerlo.

Pide a tu hijo que lo intente durante una semana con los niños que se meten con él. También es una buena idea hacer que tu hijo lo practique. Dile que vas a insultarle y tiene que evitar enfadarse, no importa lo que le digas. Si puede hacerlo contigo, tal vez lo consiga con otros niños.

Podéis ver esta técnica en acción en un vídeo de mi página web. Id a Bullies to Buddies Resource Page   y haced clic en el video titulado The Idiot Game. También es útil que tus hijos lo vean.

¡Buena suerte!

Izzy Kalman


Israel “Izzy” Kalman es Psicólogo Educativo certificado a nivel nacional; ha trabajado en colegios y en su consulta privada desde 1978. Ofrece diferentes recursos en su página web, incluyendo un manual gratuito, How to Stop Being Teased and Bullied Without Really Trying  y libros y archivos de audio a la venta. También ofrece consultas a distancia.

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