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martes, febrero 17, 2015

TDAH ADULTOS: FRUSTRACIÓN Y ENOJO 2

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FRUSTRACIÓN Y ENOJO 2

Metas de este artículo (esta es la segunda entrega ir a la primera)

Las etapas de la ira de acuerdo con un modelo cognitivo conductual

Los signos físicos de la ira

Cómo  enfrentar los insultos y la crítica, como reconocer las diferencias y apreciar la crítica constructiva.

Cómo desarrollar una expresión asertiva en el contexto de un control de impulsos deficiente

Reconocer la diferencia entre la conducta agresiva y la conducta asertiva.

resumen

Este artículo explica cómo, para entender su enojo, las personas con TDAH requieren educarse con respecto a aquél como una emoción normal. Se revisan las razones del enojo para los individuos con TDAH como la necesidad de gratificación inmediata. Se discuten las formas disfuncionales para manejar la ira que son comunes en el TDAH, como tener demasiado control y tener muy poco control.

palabras claves: enojo, frustración, distracción, ABC, asertividad, monólogo interno, relajación.


Introducción

¿QUÉ ES EL ENOJO?

En el artículo anterior contábamos que el enojo es una emoción normal que todos experimentamos. Señala un peligro potencial y protege del daño. Las situaciones en las que existe una injusticia percibida o real pueden propiciar la ira y representa una respuesta adaptativa hacia la insatisfacción con el entorno. El manejo de la ira consiste en identificar las formas efectivas para que el individuo muestre su descontento sin causar angustia a sí mismo o a los demás.

Al parecer, muchos individuos con TDAH parecen compartir los siguientes temas:

1.- Tomar las cosas personales. 

2.- Perder el control de una situación. 

3.- Sentirse amenazados. 

4.- Conducta aprendida. 

5.- Control de impulsos deficiente

6.- Experimentar resentimiento. 

7.- Frustración con las dificultades atencionales

8.- Ser pasivos-agresivos y dóciles. 

TRATAMIENTO DE LA IRA

Tratar a los individuos con problemas de ira, el terapeuta necesita comenzar con psicoeducación.

Esto se logra en un marco de la terapia cognitivo conductual en el que se enseña al individuo a reconocer sentimientos de ira, respuestas fisiológicas, pensamientos y conductas.

Entonces se le anima a determinar las etapas de la ira, los antecedentes, las conductas y las consecuencias de la ira.

Después, se presentan técnicas específicas de manejo de la ira, como las de distracción, el monólogo interno y los métodos de relajación.

Psicoeducación

Reconocimiento de la ira. Así como con otras emociones, es posible conceptuar que la ira tiene tres componentes que se interrelacionan: flsico, cognitivo y conductual , Los individuos deben pensar en la última vez que se enojaron. 

¿En qué partes del cuerpo notaron cambios cuando lo hicieron? 

Esos cambios son resultado de un aumento de adrenalina, ya que el cuerpo se prepara para enfrentar la amenaza. 

Después de los síntomas físicos, aparecen pensamientos negativos y agresivos automáticamente y pueden servir para incrementar los síntomas físicos de la ira. 

Los pensamientos negativos pueden ser “odio a este hombre”, “me gustaría pegarle”. 

Los pensamientos negativos pueden conducir a una conducta de ira, como apretar los puños, ponerse en guardia, invadir el espacio personal, lo cual puede pasar inadertido para el individuo. 

Grabar en video las dramatizaciones puede ser un método útil para identificar estas conductas que necesitan ser el punto focal de la intervención. 

Sin embargo, los pensamientos negativos ocurren con tanta rapidez cuando hay enojo que sólo es posible la identificación de los sentimientos o de las “reacciones viscerales” iniciales. 

Es necesario alentar al individuo, en esas circunstancias a detenerse y a no responder automáticamente. 

El simple hecho de alentar al individuo a detenerse y a reflexionar; es decir, a hacer una pausa antes de actuar, puede ser suficiente para evitar el escalamiento de la ira y que no se convierta en violencia.

Lenguaje corporal

Se debe alentar a los individuos para que presten particular atención al lenguaje corporal, ya que es un indicador importante y primario de la ira. Se les debe pedir que identifiquen los signos fisicos de la ira, tanto sus propios signos no verbales como los de otras personas. 

Si los individuos son más conscientes de sus propios signos de ira, también hay más posibilidades de que los identifiquen en los demás. 

La identificación temprana de una situación que sale de control significa que el individuo tiene un período más largo para pensar de forma racional antes de que los altos niveles de excitación hagan que reaccione. Esto también brinda la oportunidad de introducir técnicas para manejar la situación y alejarse.

Tres etapas de la expresión de la ira

La ira puede entenderse corno un proceso “ABC” de tres etapas, que incluye los antecedentes, la conducta durante (expresión) y las consecuencias de la ira. Por lo tanto, es útil establecer y hacer una pausa antes de actuar, puede ser suficiente para evitar el escalamiento de la ira y que no se convierta en violencia.


MANEJO DE LA IRA

Es importante alejarse de la percepción según la cual la persona es el problema. 

Así como un individuo puede enojarse en su interior si piensa en situaciones y personas que lo han molestado en el pasado, es posible hacer que se sientan menos enojados. Se trata de un asunto de control de la ira y el individuo necesita sentirse con poder para hacerlo. 

Podría ser útil demostrar realmente este proceso en las sesiones por medio de pedirle al individuo que “reviva” y describa un escenario causante de ira en un modo imaginario. 

Cuando comience a enojarse, es necesario recordarle que él mismo ha inducido este sentimiento y que su estado fisico y cognitivo ha sufrido algunos cambios fundamentales. 

El terapeuta debe señalar los cambios en el cuerpo, pedirle al individuo que escriba lo que le pasa (manos sudorosas, corazón palpitante, rostro que se siente caliente). 

También debe pedírsele al individuo que se mire al espejo y describa lo que ve (rostro enrojecido, ceño fruncido).

Si el individuo no puede revivir una experiencia previa causante de ira o puede hacerlo sin inducir síntomas fisicos iracundos, entonces serviría dramatizar un escenario que sea significativo y relevante para él. 

Por ejemplo: Marco se molestaba mucho con su compañero de casa, David, que constantemente “tomaba prestado” su reproductor de discos compactos (CD) para llevarlo al trabajo. 

David era mecánico  y su reproductor de CD se había descompuesto. 

En tres ocasiones, David había devuelto ese aparato con baterías bajas. Marco le había puesto baterías nuevas, pero David no hizo ningún comentario. 

A Marco le gustaba escuchar su reproductor de CD mientras se duchaba por la tarde, pues descubrió que lo ayudaba a relajarse y desconectarse. Marco estaba hartándose de la falta de consideración de David y sentía que éste no lo tomaba en serio. 

En la sesión de tratamiento, el terapeuta interpretó el papel de David mientras que Marco se interpretó a si mismo en una situación en la que se enfurecía en extremo con el primero y le decía que era desconsiderado y se aprovechaba de él. 

El terapeuta intensificó la situación al gritarle a Marco diciéndole que era mezquino e infantil. 

El terapeuta usó un lenguaje corporal negativo, al acercarse a Marco y señalarlo. 

Entonces, el terapeuta dijo “alto” y desescaló la situación, recordándole a Marco que se trataba de una dramatización y que se encontraban en la consulta. 

Pidió al paciente que dijera cómo se sentía, que pensara en su propia excitación fisiológica, se mirara al espejo y describiera lo que veía. 

Se le pidió que hablara de sus pensamientos, lo que pasaba por su mente mientras que el terapeuta le respondió con gritos. 

Se le pidió que pensara en lo que podría hacer después. ¿Luchar o huir? 

Entonces se practicó en Marco una técnica de relajación que requería que imaginara una imagen tranquilizante y positiva (véase técnicas de relajación).

Al involucrarse en el proceso anterior los individuos pueden aprender a reconocer  cuando sienten enojo y cómo otras personas perciben su lenguaje corporal. 

Se puede examinar la dramatización o la “experiencia de recreación” cuadro por cuadro, (como si viéramos un video y, individuo y terapeuta, pueden discutir los factores de escalamiento y des-escalamiento). 

Por ejemplo: 

¿Cómo se sintió el individuo cuando el terapeuta lo señaló o se acercó a él?

¿Notaron cambios faciales y/o corporales en el terapeuta? 

Sin embargo, lo más importante es la lección de que si la ira se induce deliberadamente dentro de la sesión, entonces ésta se encuentra bajo el control del individuo quien, por lo tanto, tanto tiene la habilidad de controlarla fuera de la sesión.

Desde luego, el terapeuta necesita ejercitar su juicio antes de dramatizar escenarios causantes de ira dentro de las sesiones. 

En algunos casos convendría acordar con el paciente que una tercera persona esté presente para que también participe en la dramatización.

Una vez que el individuo ha aprendido a reconocer sus sentimientos de ira, y que puede ejercer control sobre ellos, la siguiente etapa es enseñarle estrategias que lo ayuden a mane r sus sentimientos de ira. 

Existen tres técnicas básicas que pueden servir: la distracción, el
monólogo interno y la relajacion.

Técnicas de distracción

Reconocer que una situación se intensifica y que se vuelve confrontacjonal a menudo significa que el individuo tiene una opción: elegir abandonar la situación al apartarse de la misma. 

Si el individuo nota signos tempranos de ira entonces pueden distraerse alejándose la situación y ocupándose en una tarea neutral no relacionada. 

Sin embargo, no ayuda alejarse de la situación y luego terminar hablándolo con mucha gente. Buscar apoyo social pedir a los amigos su opinión es diferente a quejarse con muchas personas y dirigir el ojo hacia ellas.

Por ejemplo: si Marco se hubiera involucrado en una discusión y quisiera golpear a David, pero en lugar de eso se hubiera alejado, ésta sería una respuesta positiva. 

Sin embargo si después él hubiera telefoneado a todos sus amigos para despotricar contra David, habría continuado enojándose y angustiándose cada vez más. 

Pudo haber regresado y actuado de manera provocativa hacia David e intensificado la situación aún más. Además, pudo haber molestado e incomodado a sus amigos. 

Así, al alejarse, la atención debe desviarse a una ocupación positiva o neutral y no a una que alimente la ira de las personas aún más o que se dirija a otros. Esto es destructivo, así que el terapeuta debe alentar al individuo a que sea contractivo cuando se aparte de una situación causante de ira.

Esto ocurre, en especial, en los casos en que el individuo es incapaz de alejarse de las situaciones indefinidamente, como en las laborales. Al distraerse de la situación, la respues fisiológica disminuirá y la persona podrá pensar de forma más racional y calmada. 

El individuo entonces puede crear una respuesta constructiva y regresar a la situación en un mejor estado mental.

Monólogo interno

Monólogo interno tranquilizante consiste en desarrollar la habilidad de hablar positivamente con nosotros mismos. 

Esto se logra por medio de diseñar, de manera conjunta, frasesque el individuo puede decirse a sí mismo para ayudar a controlar los sentimientos de ira. 

Algunas personas llaman a esto “pensamiento positivo”, pero no sólo se trata de pensar, es un ensayo cognitivo deliberado de autoenunciados positivos que alientan y reafirman la habilidad del individuo para superar la situación y ejercer el autocontrol. 

Para cada persona los enunciados serán diferentes, pero pueden incluir enunciados como “puedo superar esto”, “no voy a mostrarle a esta persona que estoy enojado”, “soy mejor que esto”

Lo anterior puede practicarse al revivir la experiencia de enojo o al dramatizarla una vez más e incluir enunciados de monólogo interno tranquilizantes.

Cuando se trabaja en una modalidad imaginaria, el individuo debe pensar en una situación pasada que lo haya hecho enojar y después imaginar que se habla y se alienta a sí mismo para enfrentar mejor la situación y así tener un final más positivo. 

El terapeuta puede señalar los enunciados para el monólogo interno, pero es necesario practicarlos varias veces hasta que el individuo sea capaz de aplicar la técnica por si solo. 

Es muy importante que el individuo pueda imaginarse a sí mismo enfrentándose de manera constructiva con la situación, que imagine que controla sus sentimientos y determina un resultado positivo.

Relajación

Las técnicas de relajación se describen a detalle en el libro, que tiene un capítulo dedicado al manejo de la ansiedad

Sin embargo, estas técnicas son muy útiles para enfrentar los sentimientos tanto de ira como de ansiedad, ya que las técnicas hacen que el individuo se enfoque en sí mismo. 

Esto no sólo significa que el individuo aprende a regular su respiración, sino que se concentra en su estado interno y se aparta de las preocupaciones externas. 

Varias culturas en todo el mundo lo han practicado durante muchos años en forma de meditación. 

Desde luego, las técnicas de relajación no son muy útiles para controlar una respuesta reactiva ante una situación provocativa por parte de una persona con un temperamento lábil in vivo. 

Sin embargo, estas técnicas ayudarán a que las personas controlen sus sentimientos del resentimiento que bulle bajo la superficie. 

Al aplicar los ejercicios de respiración, inducir un estado de relajación, alternar la tensión y la relajación en los músculos del cuerpo y usar imágenes mentales tranquilizantes, el individuo puede manejar los sentimientos “generalizados” de ira, como el resentimiento y la insatisfacción, que están presentes la mayor parte del tiempo, pero de los cuales no está seguro por qué o de dónde vienen. 

Es necesario alentar al individuo para que practique las técnicas de relajación con regularidad y las haga parte de su rutina diaria/semanal, según sea necesario. Podría ser útil que el individuo escuche música que le resulte particularmente tranquilizante.

....continuará la próxima semana.


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