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jueves, agosto 02, 2012


Coaching para adultos con déficit de atención también en EBOOK

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Sabes que tienes TDAH cuando...
...
De pronto te das cuenta que alguien te está hablando y no tienes idea de lo que te está diciendo.
...
La TV del living está encendida en un canal diferente que la del dormitorio, y al mismo tiempo la radio está encendida en la cocina. Y vives solo.
...
Te preparas una merienda en la cocina, te sientas a mirar TV en tu sillón favorito del living, y te das cuenta que dejaste el control remoto en la cocina.
...
Sueles pararte en medio de una habitación y preguntarte: "Yo, ¿a que vine aquí?"
...

2 comentarios:

Erika Charles dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Erika Charles dijo...

Cuando encuentras tu monedero (que lleva tres días perdido) en la nevera, los cubiertos en el refrigerador y la ropa interior dentro del cajón de la verdura del refrigerador.
Cuando estás hablando con alguien y en un segundo tu mismo no sabes qué estabas diciendo, ni si quiera oyendo ¡diciendo!
Cuando tienes más de diez años viviendo en el mismo vecindario y aún así te pierdes o no sabes dar indicaciones para que los demás lleguen a tu casa.
Cuando entras a un edificio u oficina y de regreso no supiste ni por dónde entraste.
Cuando te duermes tarde y te levantas temprano (duermes poco) y pareces no necesitar las demás horas de sueño.
Cuando te obsesionas con alguna cosa y solo te afanas en ello por días hasta quedar satisfecho u otra actividad te llamó más la atención.
Cuando te obsesionas con un tema y duermes pensando en ello y amaneces con dolor de cabeza, y... pensando en ello.
Cuando no has terminado una actividad y ya quieres comenzar otra.
Cuando sufres mucho en la universidad porque las materias que no lograron cautivarte desde el principio jamás logras levantarlas y acreditar :C
Cuando no puedes escribir ni un ensayo de tres cuartillas.
Cuando definitivamente no puedes ordenar tu habitación, tu casa o el escritorio de tu trabajo.
Cuando llevas diez minutos buscando tu bocho en el estacionamiento y de pronto recuerdas que llegaste a pie.
Cuando eres cliente frecuente de la óptica o de la tienda de celulares porque los pierdes al menos tres veces por año sin posibilidad de recuperarlos porque ni si quiera tienes idea de en qué momento o lugar sucedió el olvido: sencillamente desaparecieron de tu cara o de tu bolso.

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