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miércoles, diciembre 26, 2007


Divergente y convergente

Para alcanzar objetivos auto diseñados necesitamos creatividad, y planificación.

Existen dos formas complementarias de pensamiento: el divergente y el convergente; el primero es el que caracteriza a un experto en contabilidad y planificación, y el segundo al artista ingenioso que asocia ideas de manera creativa. El primero es el que le permite a un guionista saber que el Empire State se encuentra en Nueva York, y el segundo permite al guionista, el cómo hacer llegar desde una isla perdida un gorila gigante, a la punta del Empire State.

En muchas personas con síntomas de TDAH destaca el pensamiento divergente aunque esta cualidad es opacada, con la concepción de trastorno. El despiste, la hiperactividad y la avidez de estímulos nuevos, suele ser lo remarcado en las personas con TDAH. Muchos TDAH son buscadores de sensaciones.

Quienes se dedican a la publicidad conocen el sabor de la palabra “nuevo”: se asocia a Juventud, originalidad, cambio, progreso, actualidad.

Forma parte de la naturaleza humana buscar y disfrutar lo nuevo, y si la avidez de estímulos se convierte en rutina, nuestra satisfacción personal empieza a depender de caprichosos factores externos. Algunos al borde del abismo se sienten al fin despiertos. La novedad seduce, promete intensidad y conviene graduarla para que no nos atrape en una escalada en la que mientras más se tiene más falta.

Resulta difícil mantenerse en la cresta de la novedad.

Los hábitos son importantes, vendrían a ser como el ritmo base de una melodía que da orden y estabilidad y a partir del cual se puede improvisar. Según cómo y hacia donde dirijamos la atención, la experiencia y la percepción serán muy distintas.

¿No son casi todas las personas en el mundo, despistadas, a veces impulsivas y ávidas de novedad?

Primero, Lo que diferencia a una persona con síntomas de TDAH, de otra persona despistada, desorganizada y demasiado espontánea es la severidad, frecuencia y cronicidad de los síntomas, todo esto diagnosticado por un profesional competente. Segundo, no es raro que el TDAH parezca cubrir todas las posibilidades, porque en muchas dificultades psicológicas, como la depresión, la ansiedad, se ven comprometidas las funciones ejecutivas.

Las funciones ejecutivas están implicadas en la selección, mantenimiento y manipulación de la información durante la planificación y en el empleo de estrategias para la consecución de una meta. En orden a los objetivos perseguidos, los datos son reagrupados, etiquetados, asociados a otros y categorizados según las estrategias estimadas como más eficaces para esos fines (Lezak, 1995). De este modo, las funciones ejecutivas intervienen también en la memoria ya que permiten seleccionar el modo mejor de procesar la información para optimizar los rendimientos en las tareas mnésicas. Así, por ejemplo, se buscarán la estrategias más adecuadas para poder memorizar una lista de nombres. Las lesiones prefrontales se asocian a problemas de memoria, secundarios a dificultades en la recuperación de la información que pueden, en parte, resolverse cuando se les presenta una ayuda. Esto es lo que explica que, este tipo de pacientes, sean capaces de recordar una lista de nombres cuando tienen una señal significativa pero son incapaces de hacerlo en las tareas de recuerdo libre

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